Ritual de el Lago
Sus ojos aun llenos de aquella sustancia no podían distinguir nada, todo el ambiente estaba rodeado de un olor a tierra húmeda, el aire se sentía pegajoso y de vez en cuando uno que otro mosquito se acercaba a su oreja produciendo esa sensación extraña propia de estos insectos, a lo lejos a su alrededor se escuchaban murmullos como si alguien estuviera rezando en voz baja, trato de abrir los ojos pero solo distinguía unas esferas de un color entre rojizo y naranja que la rodeaban hacia lo lejos, desesperada grito, dio un golpe al suelo y sintió la tierra húmeda, poco a poco palpando el suelo fue caminando hasta que sus manos tocaron agua, tomo un poco en sus manos y se enjuago los ojos hasta que su vista volvió a la normalidad, una gran esfera plateada se veía reflejada en lo que ahora sin lugar a duda era el lago que estaba a las orillas de la aldea, aquellas esferas que la rodeaban en realidad eran antorchas que rodeaban el lago, detrás de las antorchas había dos filas de gente que también rodeaban al lago, la fila de atrás eran aldeanos, pudo ver que su familia también estaba ahí, todos con la cabeza mirando hacia abajo rezando una oración que ella no entendía, lo que si alcanzo a comprender era que su padre y madre al igual que su hermano lloraban, mientras rezaban gruesas lagrimas caían de sus mejillas para humedecer el suelo un poco mas de lo que ya estaba, estaba acostumbrada a ver a su madre llorar, lo hacia todo el tiempo en las visitas, pero su hermano no, sintio algo dentro de ella pero no sabia que era, en la fila de adelante se encontraban hombres vestidos con grandes túnicas y grandes sombreros rectangulares, sus rostros eran tapados por unas grandes y rectangulares tiras de papel la cuales tenían una oración grabada en ellas “Cielo”, cada uno sostenía un gran bastón con grandes anillos dorados en el extremo superior, tenían las manos juntas y al igual que los aldeanos se encontraban cabizbajos rezando, eran los monjes del templo.
La chica sabia donde se encontraba de hecho toda la vida se había preparado para estar ahí, desde que nació bajo aquella fecha maldita, la habían encerrado en un altar aislada de todo el mundo para que no conociera el amor y no perdiera su pureza, no supiera de ciencias para así creer en lo divino y no conociera la felicidad para así no anhelar la libertad, las pocas visitas que recibía era de los monjes y sacerdotes, los monjes tenían sus caras tapadas con una gran tira de papel que cubría todo su rostro, ellos le habían dicho que esas tiras eran talismanes contra el mal, ya que al ser cercanos a los sacerdotes los demonios podrían entrar en sus cuerpos y lastimar a los sacerdotes , mientras que los sacerdotes tenían unas mascaras de demonios con largos colmillos, solo la visitaban para darle de comer y para explicarle lo importante que era su papel como la doncella del lago, le habían explicado que dentro del lago Shiranui se encontraba una puerta hacia el infierno, ellos la llamaban la malicia y cada veinticinco años sacrificaban a una virgen para calmarlo. Su familia la visitaba una vez al mes, no hablaban mucho, el padre solo se la pasaba repitiendo lo importante que era ser la dama de el lago y como esto le daba status a la familia, su madre callada siempre lloraba en silencio mientras que su hermano ni siquiera se atrevía a mirarla, ella no comprendía la palabra status ni siquiera comprendía por que su madre lloraba, no sabia nada de sentimientos, simplemente era un sacrificio como anteriormente lo había sido otra doncella y como probablemente lo seria otra 25 años despues de que ella muriera.
Se encontraba en aquel lago maldito, era hora de morir, pero después de todo había una falla en el plan, aquella chica ya no era virgen, uno de los monjes se estaba enamorando de ella y la había ayudado a escapar, corrieron juntos por el bosque corrían de los monjes y algunos aldeanos que los perseguían con antorchas y guadañas, corrieron hasta que la chica no pudo mas era fragil y su destino no era correr, lentamente fueron rodeados y antes de que los capturaran y sin que los vieran el la beso.
Fue su primer beso y no tenia un concepto exacto de lo que era pureza, ella ya no se sentía pura, en su mente ella se había entregado a aquel hombre al responderle aquel único beso.
De nuevo se encontraba en el lago, todos habían dejado de rezar y veían a la doncella, mas bien mas allá de ella, ella no comprendía que estaba pasando este era el momento en el que el sacerdote llegaba y daba fin a su vida, le habian contado tiempo atras como se llevaba a cabo el ritual, a lo lejos se escucharon gritos de un hombre, de entre la multitud salieron dos monjes sosteniendo fuertemente a un hombre el cual se encontraba inmovilizado debido a las sogas que tenia en piernas y brazos, gritaba de dolor y de rabia, lo pusieron de rodillas frente al lago y cuando sus ojos se cruzaron con los de la doncella el dejo de gritar y se limito a sonreír, agacho la cabeza y lloro en silencio.
Todos los monjes empezaron a golpear el suelo con el bastón al unísono, el ambiente se lleno del sonido de los anillos golpeándose entre ellos como si fueran campanas, de entre la multitud salio un sacerdote, la blanca mascara parecía brillar bajo la luz de la luna, en una mano sostenía el bastón con los anillos mientras que en la otra sostenía un gran machete, conforme se acercaba al hombre los monjes golpeaban el suelo con mas fuerza y rapidez emulando los latidos de un corazón, el sacerdote se encontraba frente a el hombre arrodillado, el hombre levanto el rostro y vio a la doncella, grandes lagrimas corrían por sus mejilla pero este no dejaba de sonreír, lentamente el sacerdote levanto el machete, los monjes callaron, un rápido y certero golpe decapito al hombre, su cabeza rodó por el suelo hasta caer en el lago, de su cuerpo salían grandes chorros de sangre hasta que este perdió fuerza y se derribo en el suelo.
De nuevo los monjes empezaron a golpear el suelo y otro sacerdote salio de entre la multitud, en su mano sostenía un machete de piedra dentado el cual no tenia filo, la doncella sabia que entre mas dolor fuera producido en la ejecución mas complacida estaría la malicia.
No tenia caso luchar, para eso había sido concebida y era hora de hacer lo que le habían enseñado a hacer, morir, agacho la cabeza, el sacerdote se puso enfrente de ella de nuevo hubo silencio y la doncella sintió un gran golpe en la nuca haciendo que cayera al suelo, un chorro de electricidad recorrió su columna haciendo que su cuerpo se convulsionara provocándole gran dolor, después otro golpe en el brazo derecho provocando que largos chorros de sangre tibia le bañaran el cuerpo, el dolor era terrible pero a su vez un gran calor la envolvía, otro en la espalda, había perdido el movimiento de sus extremidades ya no sentía dolor alguno solo un pequeño calor que subía desde sus pies a su cabeza, c lentamente empezó a perder la vista hasta que sus ojos dejaron de ver, dejo de escuchar a la gente rezar y lentamente se fue extinguiendo, la sangre formo un pequeño camino hacia el lago y tiño la gran luna reflejada en el lago de rojo, por tercera vez se produjo un silencio total, hasta que unos aldeanos empezaron a reírse y otros a abrazarse, el ritual había sido un éxito la malicia estaría tranquila otros veinticinco años mas.
La sangre siguió bajando por las profundidades del lago como si esta fuera guiada a través de el, toco el suelo donde se hizo una pequeña abertura y esta empezó a ser absorbida por un pequeño vortice a través de la grieta, la cabeza inerte del monje observaba con sus ojos cristalinas y su boca abierta, la grieta se cerro hubo un pequeño silencio y después se volvió a formar solo que esta vez ya no absorbía la sangre si no que esta salía a borbotones junto a una sustancia oscura que empezó a envolverlo todo dentro de el lago.
La doncella abrió los ojos, se encontraba flotando dentro del lago, no sentía el frío del lago ni sentía los golpes recién adquiridos, miro hacia abajo y solo vio oscuridad, sentía odio, escuchaba los gritos de celebración de los aldeanos y monjes provocando que su rabia creciera aun mas, la oscuridad fue subiendo hasta rodearla, era una oscuridad mas densa que la noche, la oscuridad la abrazo, jugo con ella y después la consumió, ahora la doncella era la oscuridad y la oscuridad era la doncella, podía manejarla a su antojo y lo único que quería hacer era vengarse, la habían despojado de todo y ahora era tiempo de que ella despojara a todos.
Todos los aldeanos festejaban alrededor del lago, saltaban y cantaban viejos cantos, reían y tomaban vino, hubo un gran temblor, todos callaron y vieron hacia el lago, todo esta en completo silencio, incluso los insectos habían dejado de cantas, el ambiente se torno pesado, tenso, los aldeanos se miraban entre si mientras un sudor frio bajaba de sus frentes unos cuantos aldeanos corrieron y se perdieron en el bosque, pero ahora el bosque era la doncella, cada árbol e insecto eran ella y ella era todos, con las ramas de los árboles estrangulo a los aldeanos que trataban de huir por el bosque, dándoles una muerte dolorosa y lenta.
Los gritos de los aldeanos rompían el silencio de la atmosfera recién creada, los aldeanos se miraban unos a otros mientras que los monjes susurraban a los sacerdotes y entre ellos, de pronto el agua salio disparada hacia arriba provocando una pequeña lluvia sobre todos los aldeanos, lentamente el agua fue cayendo sobre cada uno de los aldeanos y monjes, conforme caía el agua los aldeanos pudieron sentir y ver que lo que caía no era agua si no algo mas viscoso y denso.
Sangre ahora la doncella era cada una de aquellas gotas, pero también era la oscuridad que poco a poco salía de el gran hoyo que antes había sido el lago, conforme salía se extendía hasta cubrirlo todo y a todos, se tragaba a los aldeanos y los ahogaba con la propia oscuridad, a otros les desprendía cada una de sus extremidades, ahora era los bastones que sostenían los monjes y se encontraban en el suelo, los bastones volaban junto a la oscuridad y con gran rapidez empalaba a cada uno de los monjes y los clavaba al suelo.
Había exterminado a todos en la aldea, pero aun no se sentía satisfecha así que la oscuridad la enseño a ver como de los cuerpos se desprendía el alma y como podría controlarlas.
Todos los aldeanos se levantaron y vieron con horror a la doncella que habían matado, al parecer las almas de los aldeanos no se habían dado cuenta que se habían desprendido del cuerpo como si nunca hubieran muerto, de nuevo la doncella era la oscuridad y la oscuridad era la doncella, lo único que sabia era morir, pero ahora sabia matar y sabia que por mas que mutiles un alma jamás muere solo sufre, sonrío al darse cuenta que el ritual ya no podía hacerse y tenia toda la eternidad para consumar su venganza.
By Orpheus
jueves, 8 de octubre de 2009
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Bienvenido extraño...
Si has llegado aquí, no es por casualidad, ni siquiera destino. Tu alma como muchas vagaba sin descanso y ahora abrió una de tantas puertas que se encuentran por ahí.
Bienvenido a este bar, este rincón de los caídos y de todo aquel que tenga una historia que contar.
¿El precio? Una historia, y podrás quedarte para siempre.
Aquí se encuentra un buzo, un león, un pirata y un demonio entre otros muchos locos y dementes.
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