miércoles, 31 de agosto de 2011

Cazadores de sueños

Capítulo I
La apuesta
 
Un monje vivía en un templo sobre una montaña, era un templo pequeño y el monje era joven y la montaña no era la más impresionante montaña en Japón, solo una montaña de tantas, el monje cuidaba del templo y vivía en paz y harmonía consigo mismo hasta que un día una zorra y un tejón que estaban pasando por ahí decidieron espiar al monje mientras este atendía la pequeña huerta la cual le proveía la comida suficiente para vivir en paz, El tejón aun viendo al monje dijo "hay que hacer una apuesta, aquel que pueda hacer que aquel monje deje el templo se quedara el lugar para hacerlo su casa, porque ambos sabemos que ya han sido bastantes años de estar de peregrinos y no estaría mal hacer un nido en ese pequeño templo", la zorra sonrió mostrando sus pequeños colmillos, sus ojos verdes brillaban con astucia, "acepto tu apuesta amigo tejón".

"Tendremos que tomar turnos" dijo el tejón "yo iré primero"

Abajo en la huerta de su pequeño templo el monje se encontraba arando la tierra y plantando semillas de cebolla, se arrodillo y cerro la tierra, se lavo las manos en el pequeño lago junto al templo y después entro a su cuarto a hacer sus oraciones de la tarde.

Esa noche la luna estaba llena y plateada, el cielo tenía un extraño color ciruela, el monje escucho ruidos extraños afuera del templo, afuera se encontraban cinco hombres montados en grandes y preciosos caballos, todos con vestidos con vestimentas lujosas, aquel que parecía su líder sostenía una gran espada encurvada.

"Quien sirve en este templo" su voz retumbo como un trueno "Quiero que se muestre en este instante".

El monje salió del templo y tranquilamente dijo "yo soy el humilde guardián de este templo"

"aparte de humilde, flaco, eres una patética excusa de monje, pero quien de aquí puede estar en contra de la voluntad de los dioses?, es verdad que los que buscan fortuna jamás encuentran el otro extremo de el arcoíris, mientras que aquellos que no la buscan siempre llega tocando a su puerta" dijo el líder.

El monje levanto la cabeza y observo a los hombres bajo la luz de la luna

"te gustaría saber qué buena fortuna te ha traído el destino?"

"claro que si" dijo el monje

"Entonces debes de saber que la persona que nos mando a buscarte fue el mismo emperador, debes de ir tan rápido como puedas al palacio imperial donde el emperador desea hablar contigo y confirmar que en realidad eres la persona de la cual hablaban sus oráculos y adivinos, una vez que el emperador confirme tu descendencia se te dará el puesto de ministro, un puesto que trae fortuna y bienestar a cualquiera que obtenga este renombre"
"Sin embargo si no estás ahí antes de que la luna llene termine el emperador pondrá precio a tu cabeza y jamás podrás vivir en paz ni mantener este pequeño templo a salvo de los caza recompensas".

Los caballos relincharon el monje bajo su cabeza

"me iré de inmediato" dijo el monje, los guerreros sonrieron, la luz de la luna provocaba destellos en sus sonrisas y ojos, "pero antes de irme, tengo una pregunta".

"que pregunta tienes?" dijo el líder

"Por que el emperador mandaría a un tejón a buscarme?" dijo el monje, el cual había observado que mientras cuatro de los caballos tenían en efecto cola de caballo, el quinto tenia la cola de un tejón, el monje comenzó a reír y se metió a su templo a empezar sus oraciones de la noche.

Se escucho como los caballos cabalgan yéndose del lugar, mientras que a lo lejos se escuchaba la risa de una zorra.

Al siguiente día la cima de la montaña estaba cubierta de nubes negras, por lo que no fue sorpresa para el monje que empezara a llover, el monje estaba acostumbrado a este tipo de clima, por lo que siguió haciendo sus oraciones aun incluso cuando los rayos relampagueaban y provocaban un ruido ensordecedor sobre la montaña, la lluvia caía cada vez más fuerte, sonaba como si alguien tocara un millón de pequeños tambores sobre la cima de la montaña haciendo que el monje no pudiera escuchar los llantos que se escuchaban afuera, sin embargo por instinto se acerco a una de las ventanas y pudo escuchar a alguien llorar, salió por el frente y pudo ver tirada sobre el lodo la figura de una mujer joven, su vestido el cual estaba hecho de la mejor seda, estaba pegado a su cuerpo como si fuera una segunda piel.

Conforme ayudaba a la mujer a levantarse, pudo darse cuenta de la belleza de la joven y de su cuerpo, esto le provoco dolor, tomo a la joven de la mano y la condujo hacia el templo tratando de alejar su mente de la figura de la  joven.

"Soy la única hija del gobernador de la provincia de Yamashiro" dijo ella, mientras tenía las manos frente al pequeño brasero, su ropa y su cabello negro aun caían sobre su cuerpo.

"Estaba viajando con otras damas y guardias hacia este templo cuando fuimos atacados por una brigada de ladrones, solo yo pude escapar y alcance a escuchar que cuando terminara de llover iban a prender fuego a este lado de la montaña y matar a quien se encuentren" mientras hablaba el monje le sirvió un plato de arroz, la joven empezó a comer mientras miraba al monje con unos hermosos ojos verdes.

"Por lo tanto tenemos que irnos de aquí antes de que los ladrones nos encuentren, si nos separáramos, ve hacia Yamashiro y háblale a mi padre de mi, estoy segura que te recompensara, gracias por el arroz, estaba delicioso".

"Te creo y también creo que debemos partir de inmediato" dijo el monje, una pequeña sonrisa se dibujo al final de sus labios "pero primero quiero que me expliques algo"

"Lo que sea" dijo ella

"quiero que me expliques como es que la hija del gobernador de Yamashiro es una zorra" dijo el monje "por qué veras, jamás había visto ojos como los tuyos en algún humano"

Una vez dicho esto la mujer brinco sobre el pequeño brasero, cuando aterrizo ya no era una mujer sino una zorra la cual veía al monje con desdén antes de brincar sobre la ventana y desaparecer bajo la lluvia.

Más tarde la lluvia dejo de caer y el monje pudo caminar alrededor del templo levantando pequeñas ramas y arreglando los daños que la lluvia había hecho sobre el templo, estaba empezando a percibir un patrón.

No estaba nada sorprendido cuando varias noches después mientras se ponía el sol, un grupo de demonios rodeaban su casa, algunos tenía la cabeza de algún hombre fallecido, mientras otros tenían la cabeza de algún demonio con colmillos amarillos y grandes cuernos.

"olemos un hombre" gritaron "olemos la piel de un hombre!, saquen al hombre y nosotros lo comeremos, cocinaremos su corazón y su cerebro, haremos un festín con sus ojos y su lengua, nos comeremos su hígado y sus testículos, tráiganlo ante nosotros!"

Una vez dicho esto varios demonios se empezaron a apilar unos sobre otros ansioso esperando la salida de e l monje, respiraron sobre las ramas que el monje había recogido e inmediatamente le prendieron fuego.

"Y si no salgo?" grito el monje desde dentro del templo

"entonces vendremos cada noche " grito un demonio " y crearemos caos hasta que finalmente nuestra paciencia se acabe y quememos tu pequeño templo, después sacaremos tu cuerpo de entre las cenizas y nos comeremos la poca carne que quede en tus huesos"

"Así que vete" dijo otro demonio, su cara era la de un hombre que había muerto ahogado "vete de aquí y no vuelvas jamás".

Pero el monje no se fue, salió por la puerta delantera y tomo una de las ramas encendidas.

"no me iré y ya me arte de tus juegos, no me importa si eres un tejón o una zorra, jamás me iré de aquí"

El monje empezó a golpear los demonios con la rama encendida, los demonios desaparecieron dejando en su lugar un tejón viejo y gordo, el tejón corrió pero el monje lanzo la rama hacia él, la rama golpeo su parte trasera y prendió su cola en llamas, el tejón lloro y corrió aun mas rápido desapareciendo en la noche dejando un rastro de cenizas y humo.

En la madrugada mientras el monje dormía la zorra se acerco y le susurro al oído
"Quería decirte que lo siento" el monje despertó "fue una apuesta entre el tejón y yo"
El monje no dijo nada

"El tejón a huido a otra provincia con su cola quemada y su dignidad destrozada, yo también me iré si es lo que deseas, pero he vivido bastante tiempo aquí junto a la cascada y me dolería mucho partir".

"quédate" dijo el monje "pero ya no sigas con estos juegos, me tienen cansado"

"Está bien" dijo la zorra, su voz era la de la joven que el monje había encontrado bajo la lluvia y pronto el monje fue presa del sueño otra vez y durmió hasta el siguiente día, cuando se levanto observo que no había soñado su plática con la zorra, ya que en el suelo junto a él estaban marcadas pequeñas huellas de patas.

Pasaron los días y el monje veía de vez en cuando a la zorra pasar, el solo verla siempre le robaba una sonrisa al monje, lo que el monje no sabía era que la zorra se había enamorado perdidamente de él, la zorra no sabía cuando, si cuando fue y le hablo al oído o cuando el monje le había ayudado bajo la lluvia, la zorra solo sabía que lo amaba y esto era más que suficiente.

Y esa fue la causa de una gran miseria que se dio más adelante, mucha miseria, un corazón roto y gran viaje....


Orpheus

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